Obispos de la diócesis de San Cristóbal

Los obispos más relevantes de la Diocesis de San Cristobal

La diócesis de San Cristóbal ha tenido varios obispos, entre ellos: El Siervo de Dios, Tomás Antonio Sanmiguel Díaz (1922-1937), Rafael Ignacio Arias Blanco (1939-1952), Alejandro Fernández Feo Tinoco (1952-1984), Marco Tulio Ramírez Roa (1984-1998). 

Luego del fallecimiento del Cuarto Obispo, monseñor Ramírez Roa, fue designado por la Santa Sede como Administrador Apostólico de San Cristóbal, el Arzobispo Metropolitano de Mérida, monseñor Baltazar Enrique Porras Cardozo (1998-1999), y luego fue nombrado Monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez (desde 1999).

La diócesis abarca el estado venezolano de Táchira. Teniendo la sede episcopal, que se ubica en la ciudad de San Cristóbal, donde está localizada  la catedral de San Cristóbal. Su territorio se encuentra dividido en Vicarias, Arciprestazgos y estos a la vez en parroquias, para un  total de 81 de ellas. 

El Siervo de Dios, Tomás Antonio Sanmiguel Diaz (1922-1937)

Este Obispo, nació en Valencia, de donde se fue en bestias hasta el Táchira, para tomar posesión de la Diócesis, en 1923, siendo recibido con los honores que en ese momento, se le otorgaban a los prelados de la iglesia católica, por quien era el gobernador regional, general Eustoquio Gómez.

No obstante, el obispo se enfermó poco después, de haberse colocado la mitra como obispo, a los 36 años de edad, muriendo demasiado pronto. Pionero del periodismo en el occidente de Venezuela.

Era un sacerdote muy humilde y en varias oportunidades intentó sin éxito renunciar a su condición de obispo para hacerse misionero entre los indígenas del entonces Vicariato Apostólico del Caroní, en el oriente venezolano.

Entre los archivos del Vaticano, reposan cartas en las que el Obispo, clamaba al papa de ese entonces, la dispensa para cumplir su deseo de dedicarse a los indios. La santa sede le pidió un poco de paciencia, pero debido a su estado de salud, no logró cumplir sus deseos y murió antes de poderlos concretar. 

Fundó el seminario y el periódico la buena prensa, que era un diario católica de Los Andes venezolanos, logrando alcanzar un tiraje de 15 mil ejemplares. convertido hasta hace poco en el único periódico impreso católico de América Latina con diaria circulación.

iglesia

La vidas del Obispo Sanmiguel Díaz, fue austera, los ingresos como prelado los usaba con frecuencia para el pago de estipendio por misas para el Diario Católico, becas para seminaristas y ayudas para estudiantes.

Se recorría la diócesis  entera a pie y en burro. Habiendo hecho el recorrido varias veces. El carro que tenía en la época lo rifó para conseguir fondos para consolidar el Seminario en Táchira, consiguiendo  ayuda con los padres eudistas.

Su tiempo en Los andes fue muy fértil para las vocaciones religiosas, en el que,  los dominicos consiguieron su afianzamiento. Al igual que las salesianas italianas, y los padres redentoristas, todos establecieron la Capilla San Antonio en 1927, solo tres años después de haber  llegado el obispo,  Sanmiguel.

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